Cuando pensamos en enfermedades del sistema nervioso, solemos imaginar pruebas como una resonancia magnética o un escáner cerebral. Sin embargo, muchas veces el problema no está en cómo se ve una estructura, sino en cómo funciona.
Aquí es donde entra en juego la Neurofisiología Clínica, una especialidad médica dedicada al estudio del funcionamiento del sistema nervioso. Tanto el sistema nervioso central (cerebro, médula espinal) como el periférico (nervios y músculos), los órganos de los sentidos y las vías que los conectan.
Su objetivo es comprender cómo se transmiten las señales nerviosas, cómo responden los músculos, cómo trabaja el cerebro en distintas situaciones y qué alteraciones pueden explicar síntomas que afectan a la vida diaria de muchas personas.
Una especialidad centrada en la función
Podemos comparar una resonancia magnética con una fotografía de alta calidad. Permite observar estructuras anatómicas con gran detalle. La Neurofisiología Clínica, en cambio, se parece más a una prueba dinámica que analiza cómo trabajan esas estructuras en tiempo real.
Ambas aproximaciones son complementarias.
En ocasiones una resonancia muestra una alteración evidente que explica los síntomas del paciente. En otras, las imágenes pueden ser normales mientras persisten problemas como dolor, hormigueos, debilidad, mareos, pérdida de sensibilidad, trastornos del sueño o dificultades relacionadas con el suelo pélvico.
En estas situaciones, estudiar la función del sistema nervioso puede aportar información que otras pruebas no ofrecen.
¿Qué enfermedades y síntomas pueden estudiarse?
La Neurofisiología Clínica participa en el diagnóstico, evaluación y seguimiento de un amplio número de problemas neurológicos y no neurológicos.
Algunas de las situaciones más frecuentes son:
Hormigueos, adormecimiento o pérdida de sensibilidad
Estos síntomas pueden aparecer por afectación de nervios periféricos, raíces nerviosas, plexos nerviosos o determinadas enfermedades neurológicas.
Los estudios neurofisiológicos ayudan a establecer la causa, localizar la lesión, describir sus características, valorar su intensidad, obtener información pronóstica y de orientación terapéutica.
Debilidad muscular o pérdida de fuerza
No siempre resulta sencillo determinar si el origen del problema está en el músculo, el nervio, la unión entre ambos o en otras estructuras del sistema nervioso.
La evaluación neurofisiológica permite orientar el diagnóstico con mayor precisión.
Dolor neuropático
Algunas personas presentan quemazón, descargas eléctricas, pinchazos o una sensibilidad exagerada al contacto sin que las pruebas convencionales encuentren una explicación clara.
El estudio de las vías nerviosas implicadas en el procesamiento del dolor puede ayudar a comprender mejor estos síntomas y orientar el tratamiento.
Epilepsia y otros trastornos cerebrales
El electroencefalograma permite registrar la actividad eléctrica cerebral y desempeña un papel muy importante en el estudio de la epilepsia y de otros episodios paroxísticos que pueden confundirse con ella.
Trastornos del sueño
La Neurofisiología Clínica también participa en la valoración en consulta y en el estudio de problemas como la apnea del sueño, determinados movimientos anormales durante el descanso nocturno o algunos trastornos relacionados con el comportamiento durante el sueño.
Alteraciones del suelo pélvico
La continencia urinaria y fecal depende no solo de la musculatura, sino también del correcto funcionamiento de los nervios y de los circuitos nerviosos que los controlan.
En determinados pacientes con incontinencia, dolor pélvico crónico o secuelas de cirugía y parto, los estudios neurofisiológicos pueden aportar información de gran utilidad.
Mareos, síncopes y alteraciones del sistema nervioso autónomo
El organismo regula de forma automática funciones esenciales como la frecuencia cardiaca, la presión arterial, la sudoración o determinados procesos digestivos.
Cuando estos mecanismos fallan pueden aparecer síntomas complejos que requieren una valoración específica de la función autonómica.
¿Qué pruebas realiza un neurofisiólogo clínico?
La especialidad incluye numerosas técnicas diagnósticas. La elección depende siempre de los síntomas y de la sospecha clínica.
Entre las más conocidas se encuentran:
Electromiografía y estudios de conducción nerviosa
Permiten estudiar el funcionamiento de nervios y músculos, siendo herramientas fundamentales para el diagnóstico de neuropatías, atrapamientos nerviosos, radiculopatías y enfermedades neuromusculares.
Electroencefalograma
Registra la actividad eléctrica cerebral mediante electrodos colocados sobre el cuero cabelludo.
Es una de las pruebas neurofisiológicas más solicitadas por los neurólogos pediátricos y de adultos.
Potenciales evocados
Evalúan cómo viajan los estímulos a través de diferentes vías nerviosas, como las visuales, auditivas, sensitivas o motoras.
Estudios de sueño
Registran múltiples variables fisiológicas durante el descanso nocturno para analizar su calidad y detectar alteraciones específicas.
Estudios de dolor y sensibilidad
Permiten valorar distintos aspectos del procesamiento sensorial y del funcionamiento de las fibras nerviosas implicadas en la percepción y transmisión del dolor.
Estudios de función autonómica
Analizan la respuesta de los sistemas simpático y parasimpático, responsables de muchas funciones automáticas del organismo.
Más allá de las pruebas
Una idea frecuente es pensar que la Neurofisiología Clínica consiste únicamente en realizar pruebas diagnósticas.
La realidad es mucho más amplia.
La interpretación de los resultados siempre debe realizarse en el contexto de la historia clínica, la exploración física y los síntomas del paciente. Un mismo hallazgo puede tener significados diferentes según cada caso.
Por ello, una prueba correctamente realizada es importante, pero igualmente indispensable es que exista una valoración médica especializada capaz de integrar toda la información disponible.
Otro campo cada vez más en auge es la monitorización neurofisiológica intraoperatoria, que permite identificar y valorar la función de las estructuras nerviosas para preservar su función durante una cirugía o procedimiento invasivo.
Un aspecto menos conocido pero no por ello de menor importancia es el apartado terapéutico, con las pujantes técnicas de neuromodulación no invasiva entre las que destaca, por su evidencia científica, la estimulación magnética transcraneal repetitiva.
¿Cuándo puede ser útil consultar a un neurofisiólogo clínico?
Puede ser recomendable cuando existen síntomas relacionados con el sistema nervioso y persisten dudas diagnósticas, cuando es necesario confirmar o descartar determinadas enfermedades, cuando los hallazgos de otras pruebas no explican completamente los síntomas o cuando se requiere una valoración más detallada de la función neuromuscular.
También puede resultar de interés como segunda opinión en situaciones complejas o cuando se desea comprender mejor el origen de determinados problemas de salud.
Comprender para tratar mejor
El sistema nervioso es una de las estructuras más complejas del organismo. En muchas ocasiones, entender cómo funciona resulta tan importante como conocer su anatomía.
La Neurofisiología Clínica aporta precisamente esa perspectiva funcional. Ayuda a comprender qué está ocurriendo detrás de síntomas que pueden afectar de forma significativa a la calidad de vida y proporciona información valiosa para orientar el diagnóstico, el pronóstico y, en muchos casos, las decisiones terapéuticas.
Y es que no siempre basta con analizar una imagen. A veces, para entender el problema, es necesario investigar cómo funciona el sistema nervioso.